LIBRO III






Un hombre va solo,
resuenan sus pasos en la niebla fría.
Apenas el tibio sabor de un cigarro
 cobija la pena que en el pecho abriga…
En la esquina un foco se va confundiendo
con las tenues luces de la madrugada
 y en escaparates despierta la vida,
 tenue luz de ausencias
Ayer, hoy, mañana





 

NOSOTROS

Cae la noche…
Escamas perturbadas son las sombras que se aquietan
Tan calmo e inconstante el todo,
Tan frágil y perenne la vorágine
Se platean las calles y se erizan
al simple soplo, al vivo aliento
que constante vibra.
Y en la tangente nuestros cuerpos, todos,
de pronto paralizan.
El eje de los sueños se ha dormido
Y nosotros tan complejos y simples en la noche
siguiendo nuestros pasos que en el eco suenan maquinales.
¿Que paradero guardará los sueños?
En qué punto cardinal del miedo hallaremos la clave
para que el grito tenso de la nada
calme la angustia que en el  pecho tañe.



INSOMNIO
                                          

Se ha borrado mi rostro del espejo
Y las órbitas secas de la noche
Me nombran y me gritan y me acusan
preguntando la hora del reencuentro...
Pero está quieta la piel, como dormida,
Apenas un latido en desacuerdo
Parece que faltara el arcoiris en la carne,
En el alma y en el sueño...
Es, como si una boca incandescente,
abismo que tragase todo aliento
estuviera absorbiendo plenitudes
Para lacrarse luego en tierra y cieno

Y me sorprendo sentada en el vacío
Sin saber que esperar si es que aún espero
Mirando como pasan intangibles
Los pétalos heridos, sin regreso.




  



LEYENDA


Érase un caballo negro, indómito
Yo lo vi desafiar bravío al viento.
Lucia su piel  un hálito salvaje
Y sus ojos diabólicos dos fuegos

Yo lo vi galopar bajo la luna
Como una ráfaga cincelada en acero
Parecía un tropel enceguecido
Llevando en ancas las huellas del infierno

Yo lo vi detenerse de improviso
Aquella noche de espectral silencio.
Centelleaba en su frente un haz de estrellas
Elevándolo indemne hacia lo eterno.






EL IDEAL

Con mano mutilada,sin la ofrenda.
Con el arado en sangre,de improviso
Pidió silencio ante la fé sin puertas
.ante el campo de espigas sin destino

Pidió silencio por las almas muertas
De los van callados al abismo.
Por la copa que beben los farsantes
Por Pilato, por Judas, por el Juicio.
Por el fuego mortal de los cañones
Por la ambición del hombre, que es suicidio

Pidió silencio por el miedo unánime
El que calló la voz de los Discípulos
Por las llagas injustas,sin verdades
Por la patria que arrastra al heroísmo

Pidió silencio por los ignorantes
Aquellos que no piensan por si mismo
Los que viven siguiendo la comparsa
Tras un jefe sediento de dominio

Pidió silencio y se inclinó llorando
Ante la humana cruz del enemigo





EL RETORNO
(sueño de un Viernes Santo)

Hoy de sentí llegar, en las tinieblas
Eran vísperas amargas de holocausto
En las manos el vino de la ofrenda
Y en los ojos el resplandor del llanto
.
Mirabas nuevamente a tus discípulos
(Temeroso rebaño acorralado )
Y te ungías de rosas y silencio
cuando el pan en la mesa ibas sembrando

Y sentí que la hora señalada
con el canto del gallo se iba ahondando
y contemplé angustiada tu figura
que se erguía cual Árbol Visionario

Y tuve miedo de callar el grito
y en tus manos dejar clavar espanto
de seguir a Simón como fue el rito
y llegar con la Cruz hasta el Calvario

Y cuando en desespero elevé un ruego
y mis manos temblando se juntaron
Te vi encender la lámpara del alma
y una Paz infinita hallé a mi lado







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