LIBRO I

   

                          


               
             CAMPO

Es cuando el campo aspira
la humedad de la noche
y brilla el árbol solo
bajo un fulgor de estrellas

Es cuando el pasto emana
olor a manzanilla
y conversan muy bajo
chicharras y luciérnagas

Es cuando ladran mansos
los perros a la luna
y la quietud se esparce 
sobre la fresca hierba

Cuando el agudo silbo
de algún tren vagabundo
se aleja entre la bruma
 de las nostalgias quietas...

es que busco mi sombra
y camino con ella.




                                                               

CANCIÓN DE INVIERNO

Me gusta en el invierno
ver acallarse el árbol
Deshojando en un rito,
los oros del verano.
Ver extenderse en ruego,
los brazos resignados
Encauzando raices
en el tibio regazo.

Me gusta contemplarte,
enlazadas las manos
Junto al leño encendido
Los sueños divagando

Oir el viento errante
con su silbo lejano
Cómo intima recuerdos
Y sentirte a mi lado.





NOCTURNO


En el cuarzo dormido de la tarde

Deshojada de lluvia vaga el alma

Hay un perfume agreste sensitivo
Olor a tierra tibia, piel mojada.

Baja un manto de noche, plenilunio
Entre las blondas nubes que se abrazan
Y en el arroyo manso, nocturnales
Dan las ranas acordes de vanguardia.

      
                     

LLUEVE

Llueve despacio, como si quisiera
Adormecer susurros en un canto
Está quieta la tarde, entristecida
Ya desnudan los árboles sus brazos.

Se va muriendo lento, acompasado
El último vestigio del verano
Y una mansa nostalgia de horas viejas
Sobre los vidrios húmedos va ahondando.



                                               


LOS PÁJAROS


 Los pájaros…

¡Pasé tanto tiempo sin oírlos!
hasta diría que enfermé de ausencia
al no escuchar el ritmo palpitante
en el plumaje de las ramas quietas.

No sé si fueron siglos o minutos
sólo sé que el autómata que a cuestas
llevaba mi alma por doquier en sombra
desde una sala a otra estaba alerta

Mas...
hoy de pronto me llamó la tarde
fue en el descuido de una hendija abierta
se desprendió mi alma del verdugo
y me abracé de pájaros y sendas.




                PLENITUD

Siento que se va irguiendo en lontananza
Un castillo de sol sobre la arena.
Molduras que hizo el tiempo en la argamasa
Que van desde la onda a la marea.

Con los pies sumergidos en rocío
Y las manos de luceros repletas
Fui sedienta a la fuente diamantina
Que da la aurora a quien ansioso espera.

Y me hundí en los crisoles del mañana
Hasta ahogarme  en su savia cristalina
Y provoqué a la abeja y a las aves
Para saciar mi sed, polen bebía

Y deshojé la rosa, herí la carne
Apuré el néctar que en mi boca ardía
Y junto al viento abrí dos alas blancas
para no sucumbir, pues soy la vida.




                 

                                                                   

                                                                  
                                                                      

El parque está silente...

La luna entre los sauces

(espía de los siglos)

cansada se adormece.

Todo es móvil, inquieto

tras su apariencia estéril.
        



                            



                                                                                                                                 Fotografías de internet         
Alicia Carabajal


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por tu comentario, será publicado en breve.